Textos de Ofelia Soto sobre Luisa Duarte

POR OFELIA SOTO. MARACAIBO, 26 de marzo del 2005

               Luisa Duarte es capaz de un arte minucioso, frágil, complejo; que comprende habilidades diversas de la práctica, del conocimiento, conceptualización y añoranza. Un arte enclavado en ataduras físicas, con hilos de conducción, reales y mentales, que permiten la fuga de los límites al proyectarse en diversas direcciones . Arte suspendido. Contenido. Breve. Eco sonoro del dibujo anclado en la materia misma del objeto. Sea éste un escarabajo yerto. Sea signo nuevo o antiguo. Símbolo denso o articulado. Sea tejido orgánico atado al círculo, o al sol, o a su tarea renovadora perpetuamente circular. Trabajo incansable de los siglos. Mito lejano. Mensaje natural. O bien, se trate de un pequeño tronco verdadero; anudado fuertemente que podrá entenderse como sostén, lastre o soporte. O que diga balsa a la deriva sin estrella fija, o diga nave en rumbo de resguardo que apunta más allá. Entrelazado asidero. Tramado ingenioso y de riesgo, de objeto mínimo y vital que “significa” y que es “significante”. Misteriosa referencia, conexión precedente, anzuelo al viento, línea a futuro. Recapitulación del mundo. Reconocimiento confuso y verdadero. Que aparece como gota de agua en expansión libre y breve. O que en su trayecto surge de la ondulación del papel o de la resonancia del color, o de la elegancia estructural. Tarea y despropósito. Juego inútil y serio. Huella en el vacío, Señal en el tiempo. Metáfora esencial. Referencia común. Espacio privado. Territorio público. Suspendido movimiento. Obsesión y hallazgo. Idea y relámpago. Objeto y acontecer. En fin, Arte.