LA Arquitectura Ingrávida de Luisa Duarte
POR ERNESTO LEON. Diarios Privados de Ernesto León 11/4/2024
Hace poco, intercambié mensajes por WhatsApp con mi amiga, la artista venezolana Luisa Duarte, buscando información sobre un artesano en acrílicos en Houston. Luisa, además de responder, me envió la foto de una obra roja que acababa de montar.
La obra roja me impresionó por su profunda belleza, de esas que te hablan y seducen sin darte cuenta. Al preguntar sobre su concepto, Luisa compartió sus referencias, sumándose a las que ya conocía por nuestros intercambios anteriores. De nuestra conversación surgieron ideas y un texto que, más que un registro, es una formulación conceptual que pude desarrollar gracias a mi necesidad de ordenar información sobre artistas que conozco y son amigos.
La Arquitectura Ingrávida: Exploraciones Espaciales en la Obra de Luisa
Arquitectura ingrávida es un término que Luisa utiliza, y esta palabra significa "ingravidez". Proviene del latín, donde su raíz significa "peso" o "gravedad". Por lo tanto, etimológicamente, "ingravidez" se traduce como "sin peso" o "ausencia de gravedad".
Entonces, en esta obra de Luisa vemos que trasciende las corrientes tradicionales del minimalismo y la geometría, explorando nuevas formas de representar el espacio y la estructura arquitectónica. Su enfoque, basado en una "cartografía ingrávida", nos invita a reflexionar sobre las posibilidades del plano y la idea arquitectónica cuando se libera de las restricciones físicas tradicionales, como la gravedad y el anclaje en un lugar específico. Esta creación se convierte en una propuesta visual y conceptual que desafía las convenciones y explora la forma y el espacio desde una perspectiva radicalmente libre, rompiendo con las leyes que históricamente han definido la construcción y la organización espacial en medio de un pensamiento racionalista y arquitectónico.
Cartografías Ingrávidas y Arquitecturas sin Lugar
La noción de "cartografía ingrávida" de Luisa genera una experiencia visual que desconcierta las coordenadas tradicionales de ubicación y peso. Al explorar planos arquitectónicos que parecen flotar sin un punto de anclaje, su obra se aleja de lo tangible y nos sumerge en un espacio abstracto.
Esta noción de ingravidez invita a una reflexión filosófica sobre la naturaleza del espacio: si la arquitectura, en su forma más básica, está destinada a organizar el entorno físico, ¿qué sucede cuando esa estructura se desvincula de las leyes físicas que la definen? La ingravidez en la obra de Luisa evoca preguntas sobre la percepción, desafiando al espectador a reconsiderar cómo entendemos el espacio que habitamos y cómo nuestra mente configura la realidad.
Referencias Minimalistas
Si bien el minimalismo tiende a reducir las formas y estructuras a sus elementos más esenciales, buscando pureza y simplicidad, el trabajo de Luisa utiliza la geometría como un medio para trascender las limitaciones del espacio físico. Mientras que el minimalismo se arraiga en el diálogo
con el entorno, el trabajo de Luisa parece buscar una desconexión total, sugiriendo un espacio que no está contenido ni limitado por los confines tradicionales.
En este sentido, la geometría en sus obras no es un fin en sí mismo, sino un vehículo para sugerir un espacio expansivo, casi infinito. Este uso radical de la geometría nos invita a reconsiderar el papel de la forma en la creación artística. Lejos de ser un medio para alcanzar una esencia, en la obra de Luisa la forma sirve para desdibujar las fronteras, creando un diálogo con lo etéreo.
Geometría y Equilibrio: El Cuerpo como Metáfora
Una de las ideas más poderosas en la obra de Luisa es la analogía entre las formas geométricas y el cuerpo humano, en sintonía con la visión de muchos arquitectos. Esta metáfora sugiere una interpretación orgánica de lo abstracto, donde las líneas y estructuras no son simplemente formas frías, sino componentes de un sistema vivo y dinámico.
Las composiciones de Luisa parecen fluir en perfecta armonía, evocando la idea de que lo geométrico puede representar la vida misma en su constante movimiento. Aquí podemos ver un equilibrio entre el desbalance y la armonía, como un dueto entre lo estructurado y lo fluido.
Al igual que el cuerpo humano, en el que la voz está en sincronía con sus funciones, las formas geométricas en las representaciones de Luisa parecen moverse en una red de conexiones invisibles, uniendo lo humano con lo espacial, lo racional con lo sensorial. La intersección entre la geometría y el color sugiere una profunda conexión entre Luisa y lo universal.
Un Desafío a lo Físico
Las estructuras ingrávidas de Luisa representan, de alguna manera, una resistencia contra las leyes físicas que normalmente gobiernan la arquitectura. Al eliminar la gravedad, su obra se libera de las constricciones de lo terrenal, permitiendo que sus creaciones floten en el espacio, existiendo en un plano que no obedece las reglas convencionales de construcción.
Esta exploración de la ingravidez puede verse como un principio liberador, una forma de imaginar mundos donde las estructuras se definen no por su funcionalidad física, sino por su aspiración a trascender los límites de lo posible.
En este sentido, su obra puede conectarse con las teorías de la arquitectura utópica, donde lo construido no responde necesariamente a una necesidad funcional o material, sino a una búsqueda de libertad y posibilidades infinitas. En este contexto, la obra de Luisa no solo desafía las reglas físicas, sino que sugiere nuevas formas de habitar y construir sin las ataduras de la gravedad.
Nuevas Dimensiones y Realidades Externas
A diferencia de muchos artistas que buscan explorar un proceso interno, la obra de Luisa se relaciona más con la realidad externa, reflejando una intersección entre lo visible y lo invisible, lo concreto y lo etéreo. Su trabajo parece existir en un espacio liminal, donde las fronteras entre lo interno y lo externo se desdibujan.
Esta capacidad para representar una realidad que trasciende las limitaciones físicas nos invita a pensar en nuevas dimensiones del espacio y la representación, donde lo que vemos no siempre se
corresponde con lo que entendemos como real. Aquí, las nociones de percepción y representación juegan un papel clave, sugiriendo que la realidad es algo mucho más flexible y maleable de lo que normalmente imaginamos.
Conclusión
El trabajo de Luisa ofrece una forma sublime de pensar sobre la geometría, el espacio y la estructura arquitectónica. Más allá de una simple exploración formal, su obra desafía las nociones tradicionales de peso, anclaje y lugar, abriendo la puerta a nuevas interpretaciones de la arquitectura y el arte como campos donde las reglas físicas pueden ser reinventadas.
En lugar de estar atadas a la gravedad y las limitaciones materiales, las creaciones de Luisa sugieren que el espacio y la forma pueden existir en un estado de libertad ingrávida, donde las posibilidades son tan infinitas como la imaginación misma.
Bibliografía
Jiménez Gómez, N. (2016). La arquitectura ingrávida en el siglo XX (Trabajo de Fin de Grado). Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), Universidad Politécnica de Madrid.
AQSO arquitectos office. (s.f.). La ilusión de la arquitectura ingrávida. AQSO. JESARQIT. (2011, 11 de abril). Arquitectura ingrávida. WordPress.